La última lección para mis alumnos por Randy Pausch

Un vídeo fuerte, de un profesor de 47 años que dicto su última clase sabiendo que a los cuatro meses iba a morir. Es duro, pero sus mensajes y sabernos finitos, es lo que nos lleva a arriesgar por nuestros sueños!!

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Comentario de Pablo Aristizabal el septiembre 2, 2008 a las 9:14am
Comentario de Pablo Aristizabal el agosto 30, 2008 a las 3:00pm
Muy lindo Fede tu comentario, en una de las clases les hable de la cancion de Eladia Blazquez, les paso un link para que puedan escucharla en voz de Marilina Ross

http://emprendedor21.ning.com/profiles/blog/show?id=2189995%3ABlogP...
Comentario de Federico Klammer el agosto 30, 2008 a las 4:04am
Uno, con esta clase de material, reacciona un poco....y sale momentaneamente de la rueda en la que dia a dia gira...

Me parece que la voragine con la que uno se acostumbró a vivir, con las exigencias y presiones que hoy en dia tenemos para "casi" subsistir diria (¿uno vive para subsistir?)... no nos da permiso como para repensar que es lo que nos hace feliz.

Y si aun tenemos identificado lo que nos hace feliz o lo que quisieramos hacer, no lo hacemos. ¿Por que?

Y solo somos grandes soñadores, grandes constructores de castillos de arena. ¿Por que?

Y cuando el tren ya paso, ahi nos arrepentimos de poder haberlo tomado (de poder haber hecho lo que queriamos, de no dejar pasar ni perder el tiempo). ¿Por que?

Será que es mas facil y comodo soñar que hacer.

Despues de todo, nada mas se añora que lo que nunca hemos tenido pero que fervientemente soñamos.

Hay que "despertar" y darse cuenta que el momento es hoy y que hay que ir por las cosas, a su encuentro. Las cosas no vienen solas, me enseñaron.

O al menos intentar.....porque por lo menos uno despues se puede quedar con la conciencia tranquila y sin deudas consigo mismo, no?

Saludos,
Comentario de Florencia Saveff el agosto 27, 2008 a las 10:41pm
Sinceramente, toda persona deberìa ver este video. Màs allà de su fortaleza ante esta situaciòn, lo que màs admiro es la capacidad que tuvo para cumplir su sueño.

Vivimos todos los dìas a un rtimo tan vertiginoso que vamos olvidando todo aquello que un dìa nos motivò. En los ùltmos años,los dias, las horas se me pasan volando sin darme cuenta y pienso ... bueno total soy joven y tengo tiempo... Pero es mejor que empiece a hacer, porque un dìa voy a darme cuenta que se me pasaron los años sin haber cumplido muchos de mis sueños.

Està bueno reflexionar sobre estos temas en la recta final de la carrera, es parte de ser profesional reconocer y darle lugar a nuestros verdaderos anhelos. Gracias.

Saludos,
Flor
Comentario de Maria Luz Muslera Larcade el julio 29, 2008 a las 6:00pm
Es una historia de vida ejemplar! Sus mensajes y saberes podrán ser finitos pero lo hacen inmortal ante todo el mundo. Creo en que nada se da por casualidad. El eligió ser feliz y hacer felices a los demas... no importa cuanto te lleve lograrlo o si mueres en el intento! Gracias Pablo por compartirlo con nosotros.
Comentario de Pablo Aristizabal el julio 29, 2008 a las 11:32am
Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.


WASHINGTON.? Randy Pausch, el profesor universitario que conmovió a millones en el mundo con su historia y sus enseñanzas, decía que los obstáculos son positivos. ?Nos dan una chance para demostrar cuánto queremos algo?, explicó en su última y magistral clase. ?Si en verdad ése es tu objetivo, si en verdad soñás con aquello que parece imposible, superarás los pantanos como sea?, dijo.

Pausch falleció el viernes y su historia conmovió a todos. Ni él imaginó la repercusión que obtendría: más de seis millones de personas gozaron ya de su mensaje por Internet y el libro que siguió a su última clase trepó al número uno de su tipo, según la lista de best sellers de The New York Times. Superó con creces su último objetivo: dejarles un mensaje de amor y esperanza a sus tres hijos, su esposa, sus alumnos y sus colegas de la universidad.

¿Quién era Pausch? Un prestigioso profesor de la Universidad Carnegie Mellon, de 47 años, al que le diagnosticaron cáncer terminal en el páncreas. Tenía tres chiquitos de 1, 3 y 6 años. Hasta allí, una historia trágica y común. Pero la vuelta mágica se dio cuando, como a tantos otros docentes en tantas otras universidades, le ofrecieron dar una clase magistral basada en una pregunta: ¿qué enseñarías a tus alumnos, si fuera tu última clase? En su caso, una vivencia tangible.

La conferencia se concretó el 18 de septiembre de 2007. A lo largo de 76 minutos llenos de humor y candidez, repasó su vida, reafirmó su amor por su mujer -a la que incluso sorprendió en el escenario con una torta-, sus padres e hijos y se despidió de mentores y alumnos con gracia y consejos. Hoy puede disfrutarse en Internet ( www.cmu.edu/uls/journeys/randy-pausch/index.html ) y 10 millones de personas ya lo hicieron en YouTube.

Pausch habló en su última clase sobre la importancia de mantener los sueños infantiles, respetar a quienes nos rodean ("Espera lo suficiente y la gente te sorprenderá e impresionará") y a plantearnos preguntas incómodas.

La primera, cuánto deseamos algo ("Las paredes de ladrillos están allí por una razón. Nos permiten demostrarnos cuánto queremos algo"). La segunda, si fallecieras mañana, ¿cómo te despedirías? ¿Qué les dirías? ¿Qué harías? ¿Qué dejarías de hacer? ¿Por qué no lo has hecho hasta ahora?

Pausch planteó todo eso y más, sin caer en el melodrama ni permitiéndole a nadie que sintiera pena por él. Por el contrario, sazonó todo con ironía: "Si alguien tiene algún suplemento herbario o remedio alternativo, por favor, manténgase alejado de mí", mientras demostraba la vitalidad que por entonces conservaba arrojándose al piso y a puras flexiones de brazos.

La charla tomó vuelo de manera viral -testigos que lo recomendaron a otros, y estos a terceros-, y mediática, ya que un amigo del columnista de The Wall Street Journal , Jeffrey Zaslow, lo alertó de la conferencia y el periodista manejó 480 kilómetros para verla por el pálpito de que podía tratarse de "algo grande". Lo fue y lo sigue siendo.

Todo para sus hijos
La revista Time nombró a Pausch una de las 100 personas del año, y le llovieron mails de personas que le contaban que gracias a él habían superado deseos de suicidio, habían dejado atrás divorcios complicados o historias de maltratos, habían modificado sus prioridades o habían enfrentado sus enfermedades terminales con serenidad.

Con el paso de las semanas, su conferencia mutó en libro gracias a la ayuda del propio Zaslow -que grabó 53 horas de entrevista mientras Pausch pedaleaba por su barrio para mantenerse en forma y, por lo tanto, no podía dedicarles ese tiempo a sus chicos-, y eso le permitió, a su vez, cobrar US$ 6,8 millones para ellos.

Despedido ahora con alabanzas por The New York Times , el Journal , The Washington Post ("Pausch, el profesor que dio la clase de una vida") y cientos de diarios y revistas en este país, Europa y Asia, Pausch dejó en claro en la misma conferencia que su "última charla" tenía sólo tres de

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